La vida viene pisando la hierba, para leer las lapidas que hay en el cerro; En el cementerio la vida pasa y sigue su curso, pero sus inquilinos siguen muertos. Los antiguos versos escritos en la piedra de la entrada dicen: "Los que hoy vienen vivos a pasear, leer las lapidas y marchase, mañana muertos vendran para quedarse". ¡Que segura esta la rima de la victoria de la muerte!. Y la vida no deja de marcar el tiempo. ¿ Por que los muertos no vuelven ?. ¿ A que nos estamos reduciendo los que aqui seguimos?. Esas preguntas serian faciles de responder, si yo fuera inteligente. Y quisiera grabar en aquellas piedras: "Nosotros no queremos morir, y de hoy en adelante no moriremos". Espero que las lapidas se crean la mentira. Esta es una version libre que he creado del poema "EN UN CEMENTERIO ABANDONADO", de Robert Lee Frost. Espero no haber estropeado mucho el original, ya me contareis....
Hace muchos, muchos años en un reino junto al mar, habito una señorita cuyo nombre era Annabel Lee. Y vivía esta señorita sin pensar en nada mas, que en amarme y ser amada por mi. Yo era un niño, y ella una niña, en aquel reino junto al mar. Nos amamos con una pasión mas grande que el amor. Yo y mi Annabel Lee. Con tal ternura que los ángeles alados, lloraban rencor desde las alturas. Y con esta razón hace ya mucho mucho tiempo en aquel reino junto al mar, de una nube surgió un frío viento helando a mi hermosa Annabel Lee. De pronto oscuras sombras surgieron y la arrastraron lejos de mi, hasta dejarla encerrada en un oscuro sepulcro en aquel reino junto al mar. Aquellos ángeles infelices nos envidiaron tanto, que esa fue la razón que de las oscuras nubes surgiera un viento helado, matando a mi Annabel Lee. Pero nuestro amor era tan fuerte, tan intenso, tan grande, que ni los ángeles del cielo ni los demonios del mar, separaran jamas mi alma del alma de Annabel Lee. Nunca luce la luna sin traérmela en sueños, ni brilla una estrella sin que vea sus ojos. Y aun hoy cuando danza la marea, me acuesto junto a ella. Mi querida, mi hermosa, mi vida, mi adorada. En su sepulcro junto a las las olas. En su tumba junto al tenebroso mar.