
Los busco y los dejo salir, libres.
Tan libres que son capaces de coger cualquier forma.
Tan libres que se osurecen como una sombra.
Una sombra alargada y fria, vacia.
Un vacio tan melancolico que petrifica los corazones.
Corazones de piedra que al ser atravesados se rompen como el cristal.
Miles y miles de pequeñas estrellitas de color plateado que vuelan hacia no sabemos donde.
Tal vez al reino de la noche, donde la realidad se distorsiona hasta convertirse en algo grotesto y sin vida.
Sin esa vida que muchas veces olvidamos vivir y nos abandonamos a la rutina que empobreze nuestas almas.
Sin esa vida que a manos llenas intentamos agarrar y se nos escapa como el agua entre las manos.
Una vida llena de miles de cristales que tenemos que encontrar.
Aunque algunos nos hieran las manos, poco a poco el tiempo los pulira y se uniran al resto.
Para que una vez completo lo guardemos en el lugar del alma, donde las sombras no tienen cabida.
Donde los sueños se transforman y los deseos se hacen realidad.
No se que la realidad en este momento sea los mas razonable....
ResponderEliminarYo por el momento sigo paseando por el cementerio que es mucho mas tranquilo.